jueves, septiembre 22, 2011

Si vienes conmigo, no pidas un camino plano...



Te vas del cole con las ventanillas bajadas.
- ¿Y esto?
- Epés reunidos de The New Raemon...


Y vas y me regalas esta pedazo de versión...


Si em dius adéu
Vull que el dia sigui net i clar
Que cap ocell
Trenqui l'harmonia del seu cant
Que tinguis sort
I que trobis el que t'ha mancat en mi

Si em dius et vull
Que el sol faci el dia molt més llarg
I així robar
Temps al temps d'un rellotge aturat

Algo así como...

Si me dices adiós
quiero que el día sea limpio y claro,
que ningún pájaro
rompa la armonía de su canto.

Que tengas suerte
y que encuentres
lo que te ha faltado en mí.

Si me dices "te quiero",
que el sol haga el día mucho más largo,
y así, robar
tiempo al tiempo de un reloj parado.

Y nada de lo que sigue tiene desperdicio...

viernes, septiembre 16, 2011

Parece que vuelve a sonar la campana



Pensé que no te había echado en falta, que no te necesitaba.
Como piensas que no añoras el ruido de las olas, la sal en el pelo, la arena entre los dedos.
Como la ginebra para un ex alcohólico.
Como inhalar el humo de un cigarrillo cuando se te ha olvidado la última vez que fumaste.

Hacía 60 días. Pensaba incluso que podía ser una vida…

¿Sin vendarme las manos? ¿Sin el olor a guantes, a sudor, a linimento, a ambientador, a cuero, a vaselina?
¿Una vida sin miedo, sin nervios, sin cansancio… sin sentir que te haces grande entre las 16 cuerdas, que retas a la gravedad de una toalla manchada de sangre; sin sentir que el último aliento que te queda no es nunca el definitivo, que te quedan muchas más fuerzas?…



“Es que este no es un deporte como cualquier otro, y no todo el mundo está hecho para esto. Cuando boxeas trabajas siempre por encima de tus límites, y así he descubierto yo que cuando creo que no puedo más, en realidad soy capaz de seguir.
También he visto como el boxeo fomenta valores como la autoestima, la superación, el compañerismo… pero eso son aspectos que también promueven otros deportes, sin la crudeza de la lucha cuerpo a cuerpo.
Aún así cada lección que he aprendido, compensa cada lágrima y cada gota de sudor que he derramado en el ring, y para mí esta es la gran contradicción del boxeo: Las buenas lecciones que te enseña y la cruda realidad en la que se aprenden”
Adela Úcar
Conclusión final 21 días boxeando

Da igual las veces que lo vea… se me siguen cayendo las lágrimas cada vez que lo oigo…

¿Soy cómo los drogadictos?
Sólo la gente que me rodea, la que me quiere, sabe todo lo que esto me hace sentir…

miércoles, septiembre 14, 2011


Me costó unos cuatro años que salieses de mi vida, más o menos.
Y me sentí orgullosa cuando me di cuenta que ya no quedabas dentro, que te habías llevado todas tus cosas.

Pero alguna vez al año te sientas sobre mis hombros para ver qué tal me va la vida, y te cuelgas de mi cuello como el monito que eras...

Y llegan las jaquecas, las migrañas, las nauseas, las visitas inesperadas al osteópata, las tardes de valium pinchado en la sala de urgencias...

Si querías que de vez en cuando te recordase...
¿Por qué no elegiste mejor llamarme cada Navidad o felicitarme por mi cumpleaños?

domingo, septiembre 11, 2011

Nuevos espacios




Me despido de la piscina y de las chanclas.

He bajado las armaduras al trastero y se han cerrado algunas puertas y cajones.

Ahora hay algunas perchas vacías y queda más espacio en los armarios..
Dani me dice que es para llenarlo de cosas mejores.

¿Por qué da tanto miedo desprenderse de lo conocido? Aún sabiendo que tiene agujeros, y que debo haber crecido porque ya no me sirve...

Será que hoy es domingo...


Supongo que soy afortunada de poder pensar que "Qué bien, que mañana ya es lunes..."

Supongo que ellos también son afortunados porque lo piense...

lunes, septiembre 05, 2011



Tarde libre. Anochece así desde mi balcón... pero tengo que limpiar los cristales.
"1, 2, 3, sol"... "Ya sale el sol y Hoy puede ser un gran día..." e Iribarren parece una droga...

"Te digo que te quiero,
pero no te suena
bien.
Vuelvo a intentarlo
con más énfasis,
pero tampoco te convence.
Nos miramos
un rato,
en silencio…
y rompemos a reír
a carcajadas.
Pero en qué estaría
pensando.
Que se vayan al carajo
las palabras.
Te acaricio largamente
las piernas,
y te beso en la boca,
y te muerdo la nariz,
y… tú
me dices que así sí"


domingo, septiembre 04, 2011

Domingo, primero de mes. Domingo, primero de curso.

No soy nadie especial,
soy como tú,
como todos.
Mira, podría ser
tranquilamente ese
que acaba de cruzar el semáforo
en rojo,
el que está entrando en el bar;
no te acuerdas,
pero me has pedido fuego esta tarde
y no tenía,
qué le vamos a hacer.

Bien, ahora
me tienes en tus manos:
llévame contigo a casa
o vuelve a dejarme en el stand, allá tú.
Pero recuerda,
éste podría ser el inicio de una larguísima amistad.

Karmelo C. Iribarren * Antología 1985- 2008

jueves, septiembre 01, 2011

Momo y el hombre del tiempo


Momo tiene los ojos grandes y casi siempre va descalza.
Lleva un abrigo de mangas grandes que le recuerda que tiene que crecer.
Aunque es una niña, Momo tiene 100 años... Tiene la mirada limpia de tortuga.

Momo no necesita mucho para que la cuiden, ya está en su casa.
Momo escucha.

Algunas cosas necesitan su tiempo, y Momo tiene tiempo de sobra.

Momo escucha y juega.

Bepo es el amigo de Momo.
Cuando cree que una respuesta es necesaria piensa sobre ella. A veces tarda dos horas en contestar, pero otras necesita todo un día.

Bepo es barrendero y le gusta su trabajo. Bepo nunca piensa en lo larga que es la calle que tiene que barrer. Sólo piensa en el paso siguiente, en la siguiente barrida.

Los hombres grises siempre están ocupados. Los fríos hombres grises que atrapan los sonidos.
Ellos se hacen sus planes con el tiempo de los hombres. Planes trazados cuidadosamente, planes precisos.

Hombres grises, ciudades grises, vidas grises, relojes grises. Tiempo gris.

Agente XYQ384.2 de la caja de ahorros del tiempo. Es usted candidato de nuestra institución. Dispone de 2.207.520.000 segundos.

A los hombres grises les cuesta soportar el silencio, porque en el silencio les sobreviene el miedo. Porque intuyen lo que en realidad está ocurriendo con su vida.

Y así, ya no hay tiempo para los niños.
Y así, ya no hay tiempo para Momo. Porque los tiempos cambian.

Lo único que importa en la vida es llegar a ser algo.

Momo siente frió y no puede olvidar al hombre del tiempo.

Pero aprende a andar de espaldas y sigue a la sabia tortuga que le muestra el camino donde estará segura.

Y Momo se resguarda en la "Casa de ninguna parte".
Momo · Michael Ende · 1973