Eran las seis, y aún hablabas
mientras que yo callaba otra vez,
incapaz de transmitirte, prefería actuar, así que...
mientras me hablabas, sin pensarlo bien, abrí el paraguas a tus pies,
es que mientras me hablabas, la ciudad se inundaba.
Tantas cosas sucedieron, sólo yo las pude ver.
Tan sólo grita mi reloj, que más decirte sin hablar.

