lunes, junio 06, 2011

Somos huérfanos de Eros

Eros, podemos estar seguros, no ha muerto. Pero, desterrado del reino que le corresponde por herencia, ha sido condenado- como lo fuera una vez Ahaspher, el Judío Errante- a merodear y deambular, a vagabundear por las calles en una búsqueda interminable, y por lo tanto vana, de refugio y cobijo. Ahora Eros puede ser hallado en cualquier parte, pero en ninguna se quedará por mucho tiempo. No tiene domicilio permanente: si quieren dar con él, escriban a poste restante y no pierdan la esperanza...

Amor líquido · Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos · Zygmunt Bauman

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