
He mirado incluso yo, pensativa, el hierro, el hierro quemado, el hierro quebrado, el hierro vulnerable, como la carne.
He visto cápsulas en ramas, ¿Quién lo habría dicho? Pieles humanas, supervivientes, todavía en el frescor del sufrimiento.
Piedras, piedras quemadas, piedras reventadas. Cabelleras anónimas que las mujeres de Hiroshima recogían por la mañana.
He tenido calor en la Plaza de la Paz, diez mil grados en la Plaza de la Paz, lo se. La temperatura del sol en la Plaza de la Paz, ¿Cómo ignorarlo?
- No has visto en Hiroshima, nada.
· Hiroshima, mon amour ·
1 comentario:
Increíble
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